Déjame
Déjame que me escurra entre tus sábanas como el hielo resbala sobre acero pulido…
Tan frío y suave, apenas rozándote… Derritiéndome en el foco del calor de tu cuerpo…
Deja que me esconda en los pliegues de tu piel, mantenme a salvo de esa cegadora luz…
Acógeme en tu manto, tan dulce y amargo como la pura sangre…
Déjame resultar vencedora en esta batalla esta vez…
En esta batalla en la que la sangre y el sudor se anudan en tu cuerpo y en mi cuerpo, y tu cuerpo se encadena de mis piernas, y mis brazos, y mis caderas… En esta batalla de suspiros y lamentos…
Déjame colarme entre tus sábanas… Ser libre allí… Volar hacia las estrellas…
Como nunca.






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